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Comunidad de Madrid, España

El arte a través de los ojos de un niño

February 19, 2018

Los niños desde muy temprana edad pueden reconocer el arte, no como lo haría un adulto pero si pueden entenderlo y admirarlo a su manera.

 

De hecho, un niño a partir de los ocho o nueve años puede aprender a pintar, a mezclar los clores, a dibujar. Puede aprender a cantar o a tocar un instrumento. Su mente y sus manos están ya preparados para hacerlo y es buenísimo que los padres y los adultos les apoyemos en esta tarea tan bonita y gratificante para ellos.

 

Está comprobado que si una persona desde pequeña empieza a ejercitar un talento o afición con los años mejora enormemente y lo puede llegar a manejar perfectamente.

Porque el arte en todas sus vertientes necesita y requiere de mucho aprendizaje y años de estudio y de esfuerzo personal.

 

Ser un buen pintor no se aprende de un día para otro, requiere años de estudio, y lo mismo ocurre con la música, el teatro o la danza.

 

El arte a los niños les aporta un gran sentido del trabajo al mismo tiempo que desarrolla su sensibilidad y todos sus sentidos. Por este motivo cuanto más joven empiece la persona a tomar contacto con la disciplina artística que desee aprender mucho mejor.

 

No hay mucha diferencia entre un niño y un adulto a la hora de aprender, mientras se haga con ganas, ilusión y empeño ya que si se hace así siempre será algo muy gratificante. No olvidemos que muchos de nuestros grandes genios del mundo del arte empezaron desde muy jóvenes a estar en contacto con este medio.

 

Por eso me parece algo fantástico llevar a los niños a un museo, un concierto o a ver una obra de teatro, de la misma manera que se les enseña matemáticas, lengua o deporte.

 

La mente de un niño está abierta a todo, son como esponjas que se empapan de todo lo que ven con unos ojos claros y limpios, como si cada cosa que aprendiesen fuera algo único y mágico. Además, desarrollan todo lo que hacen con una gran ilusión y muchas ganas de aprender cosas nuevas.

 

No les encerremos en una burbuja por el hecho de ser pequeños, si no todo lo contrario, mostrémosles todo el mundo que les rodea para que poco a poco aprendan de él y lo disfruten.

 

Recuerdo cómo me gustaba de pequeña ir al ballet o a un museo con mis padres o con el colegio, era una experiencia única y mágica para mi.

 

Como digo muy a menudo el arte y todas sus formas de expresión no es un privilegio de unos pocos, es algo que nos pertenece a todos, niños y adultos, jóvenes y ancianos.

 

 

El arte no hace otra cosa que enriquecer nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma, y además lo hace llenándonos de imágenes y sensaciones bellas que inundan todos nuestros sentidos. Por este motivo no limitemos el arte a unos pocos, que sea por el contrario un privilegio de todos y para todos.

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